Las Fases del Despecho, según Charlotte

S�ndrome del Principito Azul

No sé cuánto tiempo aguantaré escribiendo esta entrada, pues me he tomado mi ansiolítico diario antes de decidir que necesitaba escribir… Si cometo algún error garrafal, por favor perdonádselo a mi sedante (recetado por un médico cualificado, eso sí).

Este fin de semana tuvimos una especie de “reunión de mujeres despechadas” a lo Sexo en Nueva York pero en versión pobre (no Channels, no Manolos, no Cosmopolitans pero sí mucha sangría). Sin quererlo ni beberlo, acabamos juntándonos 4 mujeres a las que casualmente nos unía una “causa”: la superación del desamor y nuestras conclusiones de ello. Lo curioso de todo esto es que obviamente no nos habían roto el corazón a la vez (aunque últimamente parece que hay un “breaking-boom” epidémico) y por lo tanto, cada una de nosotras se encontraba en una fase diferente del despecho.

¿Tiene fases el despecho? Si es así, ¿cuántas fases son necesarias para poder definirse como “curada” o al menos “sana y salva”?

Esto es lo que yo me vine a preguntar cuando me vi reflejada en los ojos llorosos de una de nuestras amigas, cuyo “Mr Big” la había dejado de la noche a la mañana en un caso muy claro de auténtico Síndrome de Peter Pan (cederé a nuestra amiga Carrie a escribir sobre esto ya que es una experta en el tema). Al verla, comprendí todo su dolor, la negativa a aceptarlo, las preguntas, el peso de ese gran interrogante sobre su cabeza “¿Por qué?”, el abatimiento… Lo peor está por llegar, eso ya lo sé, aunque no quise desanimarla. Y entonces me di cuenta de que hay diferentes pasos en este traumático episodio de la vida de todo el mundo.

El primer paso, la negación. Cuando mi Mr Big me dejó tirada, no me lo creía. Más que no creerlo, no quería creerlo, cosa diferente. Tras tantas idas y venidas y rupturas y reconciliaciones, ¿quién me iba a decir que ésta iba a ser la definitiva? Aquí, dependiendo del grado de autoestima y dignidad, una se rebaja a intentar hacer “recapacitar” al hombre de que está comentiendo un error, de que en realidad se quieren y esto no es más que una crisis que superar juntos como prueba de amor. Error.

Al ver que no reacciona ante nuestras súplicas y que la cosa “parece que va en serio”, entramos en la segunda fase del desamor: la aceptación. Puedo deciros que esta fase no tiene una duración determinada. Puedes aceptarlo en cuestión de horas (o incluso segundos) o puedes tirarte meses intentando “aceptar” la “nueva situación”. A mí, personalmente, me ha llevado un mes empezar a aceptar que mi Mr Big no volverá, y os confieso que todavía me da miedo volver la mirada a atrás, por si acaso reaparecieran ese dolor junto con la falsa esperanza…

Aceptar la situación no quiere decir que se empiece a superar. Nada que ver. Puedes aceptar la situación y no levantar cabeza, no ver más allá de esa persona y llegar a creer que tu vida amorosa llegó a su fin porque no encontarás a nadie mejor. Con ayuda de otros seres humanos, amigas, amigos, familia, y en caso de ser necesario ayuda profesional, entramos en lo que viene a ser la fase de Reflexión y Conclusiones. La verdad es que no significa que en esta fase vayamos a encontrar los motivos por los que un desgraciado malnació un día para interponerse en tu vida y arruinar tus sueños e ilusiones, pero puede ayudarte a ver el lado positivo de todo esto. “Si es que lo hay”, diréis. LO HAY, os digo yo. Porque lo “bueno” de toda ruptura es que aprendemos algo, por pequeño que sea. Que el hombre en cuestión no te convenía, que es mejor así, que somos jóvenes para comprometernos, que ahora eres libres de cumplir tus sueños, etc etc.

A partir de aquí ya existen divergencias. Hay gente que pasa a la fase del Pesimismo Adoptado o Desilusión Eterna, en la que se pierde toda esperanza de encontrar a nadie “perfecto”porque se cree que no existe más que en las películas estúpidas por las que pagamos casi 6 euros. Y hay gente que pasa a la fase totalmente opuesta, también conocida como Peligro Idílico. Como su nombre indica, estas personas van por la vida pensando que el pasado amor fue un error y que el “auténtico” sólo está por llegar. ¿Qué ocurre aquí? Que “el auténtico” podría ser cualquiera y esto a veces puede ser bastante nocivo para una persona que claramente todavía no ha superado el despecho.

Podríamos hablar de una especie de Síndrome del Principito Azul como efecto secundario del despecho, que con posibles tendencias ninfómanas también debidas al largo período de abstinencia (de nuevo, el sexo hace su aparición, claro que sí). Mi pregunta de hoy para vosotras es, ¿qué hacer en esta situación? ¿Una puede fiarse de sus “corazonadas” estando en plena fase del Peligro Idílico?

Quizás sea que hoy es domingo o que ayer olvidé tomar mis drogas amadas (recetadas, repito, no os auto-mediquéis nunca), pero hoy lo veo todo un poquito “teñido de oscuro” y el que creía mi nuevo “príncipe al rescate” ha empezado a difuminarse. Igual ha sido mejor así, ya no sólo porque le hubiera hecho daño al chico en cuestión sino porque lo último que necesito ahora mismo es creer que el amor de mi vida vive a 10.600 kilómetros de mi cama y que cualquier cosa merecería la pena por ello.

Hoy me he dado cuenta de que estaba superando la fase de las Conclusiones, pero me siento estúpida por haber elegido mal mi siguiente camino. Las cosas no se hacen así y si un tren pasó y no te dio tiempo a subirte en él, mala suerte y a esperar el siguiente. Lo dicho, me siento idiota, aunque al menos no siento ningún dolor por Mr Big (que al fin y al cabo era mi objetivo).

No sé qué fase será esta… ni cuál vendrá después… Os seguiré informando, aunque espero leer pronto vuestras propias experiencias al respecto.

Un saludo y buenas noches. Ahora sí, empiezo a ver borroso. ¡Viva el Alprazolam! Ese sí que es mi nuevo Príncipe de los Sueños, y nunca mejor dicho…

Charlotte.

~ por charlotte86 en julio 6, 2008.

Una respuesta to “Las Fases del Despecho, según Charlotte”

  1. En la vida todas hemos tenido decepciones amorosas y no lo queremos aceptar. Bueno pues es lo más obvio pero al fin y al cabo lo tenemos que aceptar. Y quiero decirles que debemos ser muy fuertes y no hacerles saber que estamos sufriendo por ellos.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.